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jueves, abril 7

Neve.

Los copos caen sobre la acera, dejándolo todo blanco. Una gruesa capa que lo cubre todo creando sueños, sonrisas y lágrimas.


Mientras los copos van cayendo estás en la ventana viendo los minutos pasar y los niños correr en la carretera cortada por el tiempo. Ellos ríen, tú lloras. 


Hoy en un día de nieve, tal y cómo en  el que os conocisteis, él se ha ido. Se ha marchado dejándote sola, triste y creyendo que tu corazón se caerá en mil pedazos.


Porque ya no te quedan tiritas que pegar a tu corazón, está demasiado dañado. Y, apoyada en la ventana, recuerdas esos días en los que la nieve reinaba vuestro feliz mundo. Uno donde la tristeza no tenía cabida, nunca pensabas en el dolor o en la sensación de perdida. 


Ahora estás vagando por el mundo del dolor, creando una coraza en tu exterior, una máscara fría que te protegerá de todo el dolor que venga. No sientes el amor o el calor que pueden darte personas nuevas y las que están y si te quieren. 


Has creado un escudo, frío como el témpano, frío como la nieve...

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